Desde hace mucho tiempo quiero tener tiempo (valga la redundancia) para escribir sobre la vorágine que llevo en mi vida diaria entre casa, niñas, trabajo, gatos, pareja,...
Con tanta actividad diaria es difícil encontrar un momento del día en el que poder sentarse y escribir un rato para reflexionar sobre las cosas cotidianas, las rutinas, las experiencias nuevas,... y es que el día sólo tiene 24 horas y yo necesitaría que tuviese 30 o 36h para poder hacer y vivir más cosas y porque a partir de las 23h estoy ya de capa caída de todo.
Desde que vi a mi tía Laura publicar su propio blog pensé que sería un buen canal para poder estar un rato sola con mis pensamientos e incluso poder servir de ayuda con mis propias experiencias a otras madres o padres que se encuentren como yo.
Así que en lugar de pagar a un psicológo o psiquiatra para que te escuchen (humm, muy bien, ese es una buena manera de expresar tu furia y frases de ese estilo son las que te sueltan) y se supone que te ayuden a ordenar y canalizar esos pensamientos raros que se nos cruzan por la cabeza a veces, este blog será mi rincón terapeútico.